El comienzo de Sikal, una historia que continúa.

En esta entrevista vas a poder conocer a Osvaldo Varvuzza, creador y fundador de Sikal, quien nos cuenta cómo logró constituir y mantener el éxito de su empresa que perdura hasta el día de hoy.

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Osvaldo Varvuzza, creador y fundador de Sikal.

Osvaldo, ¿Cómo nació Sikal?

Sikal surge con la necesidad de despegar los pies del suelo y después de tanto insistir poder formar un negocio. Empecé a vender materiales eléctricos para la industria de un amigo, y más tarde con mucho esfuerzo y la ayuda de un vecino obtuve el primer depósito. Así comenzó Sikal.

¿Por qué cree que los eligen los clientes?

Por la perseverancia por sobre todas las cosas. Yo en lo comercial siempre fui perseverante. También por ser responsables y de palabra a la hora de hacer un negocio, es decir, siempre cumplimos con lo que prometimos, y eso creo que es una característica que nos identifica y diferencia.

¿Cuáles son los valores que comparte Sikal con las empresas que eligieron para  trabajar?

Cumplimiento, responsabilidad y honestidad. Creo que estas tres cosas son fundamentales para formar una empresa y que ésta perdure. Afortunadamente, pude encontrar a quienes comparten estos valores con Sikal y forjar una relación comercial y personal muy fuerte.

¿Cuál es la clave para tener el éxito que tuvo y continúa teniendo su empresa?

La perseverancia; no detenerse ante los obstáculos y siempre seguir adelante. Además de, por supuesto, mantener el negocio en equilibrio e ir creciendo.

¿Qué diferencias encuentra en el mercado eléctrico en relación a lo que era hace 20 años y a lo que es hoy?

La tecnología principalmente, antes realizábamos todo a mano con lápiz y papel. Actualmente no se podría trabajar de este modo. Por otro lado, antes bastaba con tomarse la mano para cerrar un acuerdo. La palabra era lo más valioso e importante, y no hacía falta nada más para confiar en que la otra persona iba a cumplir con su parte. Hoy, eso es impensado.

¿Cuál era la tarea que más disfrutaba de su oficio?

Todo. El comercio es algo apasionante. Realmente disfrutaba de lo que hacía, del desafío de vender. En fin, de mi trabajo.

 Y ¿en qué consistía su jornada laboral diaria?

A las 8 de la mañana abríamos y a las 8 de la noche cerrábamos. Durante el día visitaba distintos clientes, incluso recorriendo varias provincias del país. Siempre mi lema fue salir a buscar y no quedarme esperando.

¿Cuál fue el mayor desafío que tuvo?

Superar los obstáculos y las adversidades que se me presentaron, y haber podido continuar a pesar de ello, logrando que Sikal se mantuviera como empresa y continuara hasta el día de hoy.

¿En qué otro rubro le hubiera gustado trabajar?

En el rubro de la música.

Actualmente, ¿cómo es un típico día suyo?

Paso mucho tiempo en mi casa disfrutando de la tranquilidad y los pequeños momentos. Me gusta leer, desde psicología hasta música; pasar tiempo con mi esposa y sentir la libertad de no tener responsabilidades laborales a cargo.

¿Qué es lo que más le gusta hacer en su tiempo libre? ¿Tiene algún hobbie?

Estudiar música, toco el saxo. Tengo una banda de jazz con amigos en la que solíamos juntarnos a tocar, además hacíamos shows en distintos restaurantes y eventos.

¿Cuál es su lugar preferido en el mundo? ¿Y en la Argentina?

En el mundo, París. Y en Argentina, Córdoba.

 ¿Comida favorita?

Las milanesas de mi esposa.

Por último, si tuviera que describir a Sikal en una sola palabra, ¿cuál sería?

Perseverancia.

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